| Traducido para Rebelión por Caty R. |
- «La OTAN era un símbolo ideológico y militar de la guerra fría, actualmente no es más que una estructura entre otras. Nuestro regreso en 2009 es un ajuste que no suscita ningún entusiasmo en el concierto de las naciones. Podemos continuar siendo amigos de los estadounidenses sin subordinarnos a ellos, nuestra nación no recibe órdenes de nadie (…)».
- «El general de Gaulle se opuso a la bipolaridad mundial y reclamaba un mundo multipolar. Ahora que ese mundo multipolar está a la vista, usted se engancha a la lógica de los bloques».
- «De Gaulle tomó esa decisión después de ocho años de demandas infructuosas a los estadounidenses para que se escuchase a los aliados europeos en la Alianza y para no avalar la nueva y peligrosa estrategia nuclear de la “respuesta gradual”. Después todos sus sucesores, tanto de derecha como de izquierda, han respetado esa decisión estratégica convertida en la piedra de toque de la política extranjera y de la defensa de Francia. Entonces ¿Por qué esta ruptura? (…) Los inconvenientes políticos son obvios: enviar al mundo una señal de realineación de Francia, que se interpretará políticamente así, con el desprestigio y los riesgos que conlleva» (1)
- «La OTAN es una organización cuyo objetivo acabó con la disolución del Pacto de Varsovia, su adversario. Cuando la OTAN se estaba activando para redefinir su futuro tras la guerra fría, terminó atacando a un Estado soberano, Yugoslavia, que no había invadido ni amenazado a ningún Estado de la Alianza. La expansión de la OTAN únicamente beneficia al complejo industrial militar de EEUU, que se va a aprovechar del incremento de las ventas de armas a los nuevos miembros de la OTAN (…) La OTAN debería desmantelarse, no ampliarse» (3).
- «Nicolas Sarkozy quiere que su presidencia marque la ruptura con un “modelo social francés” ¿Habrá resuelto terminar con alguna otra tradición francesa, como la de la independencia nacional? (…) ¿Se trata de cumplir con los industriales del armamento, amigos de Sarkozy, que cuentan con que la vuelta de Francia al redil les permitirá vender más equipamiento militar? Es más probable que el Elíseo espere sacar partido de la simpatía que inspira el nuevo presidente de Estados Unidos para librarse de una imperdonable excepción francesa. La misma que, durante la guerra de Iraq, vio a París enfrentarse contra todos los “Doctores Strangelove” del “choque de civilizaciones”, para gran disgusto de muchos de los partidarios actuales de Sarkozy –entre ellos Bernard Kouchner, su ministro de Asuntos Exteriores-. Invocando la transformación del planeta tierra en un “mundo sin fronteras”, una pequeña mayoría de los diputados europeos (293 votos contra 283) acaban de reclamar, el 19 de febrero, que en “los ámbitos como el terrorismo internacional (…), el crimen organizado, las «ciberamenazas», la degradación del medio ambiente, las catástrofes naturales y otros”, se establece una “asociación todavía más estrecha entre la Unión Europea y la OTAN”. Por medio de una elegante metáfora, la exposición de los motivos precisa que “sin dimensión militar, la Unión sólo es un perro que ladra pero no muerde”. Decididos a no escatimar ninguna triquiñuela, los diputados atlantistas apoyan su propósito apelando al recuerdo de las “horas sombrías de nuestra historia”, de Hitler, de Munich, sin olvidarse de citar a “Elie Wiesel, superviviente del Holocausto”: ¿No querríamos que alguien viniera en nuestro auxilio cuando lloramos?, claman. Sin embargo, enjugar las lágrimas de los civiles nunca ha sido la especialidad de los oficiales estadounidenses. Ni durante la guerra de Kosovo ni en la de Iraq, lanzadas en violación de la Carta de las Naciones Unidas (…)» (4).
- «¿A quién sirve la OTAN? La organización tenía como objetivo unir a los países capitalistas de Europa occidental y Estados Unidos para defenderse contra un hipotético ataque soviético. ¿A quién sirve desde el momento en que la URSS desapareció y Rusia se quedó muy débil y no constituía ninguna amenaza para nadie? ¡Para nadie! (…) ¿Cómo quieren que perciba Putin la precipitación de los nuevos miembros de la Unión para adherirse a la OTAN? (…) ¿Y cómo podría aceptar ver a su Rusia escarnecida por las peticiones de adhesión a la OTAN de ex miembros de la Unión Soviética como Georgia, precisamente, y Ucrania? Los grandes dirigentes habrían llevado al mismo tiempo una política pro europea y una política muy prudente frente a un gran vecino que lanza señales inequívocas de que volverá a ser poderoso, pero no por ello agresivo. ¡Salvo que le provoquen! Imaginemos cómo sería la situación si en la actualidad Georgia fuese un miembro de la OTAN, que tiene el objetivo de garantizar la “seguridad” de sus miembros» (5).
- «(…) Este asunto señala un giro mucho más importante: el de la Historia (…) La era post guerra fría empezó sobre una base de triunfalismo occidental simbolizado por el libro de Francis Fukuyama El fin de la Historia y el último hombre. El audaz título refleja el espíritu de la época en Occidente. La Historia ha terminado con el triunfo de la civilización occidental: el resto del mundo no tiene otra elección que capitular ante su avance. En Georgia, Rusia ha proclamado alto y claro que no capitulará frente a Occidente. Tras veinte años de humillación, los rusos han decidido enseñar los dientes. Y pronto otros harán lo mismo. Gracias a su potencia aplastante, Occidente se ha entrometido en el espacio geopolítico de países adormecidos que actualmente están emergiendo, especialmente asiáticos (…) De la misma forma, todos los comentaristas musulmanes también señalan que Estados Unido ha invadido ilegalmente Iraq (…) Ni China ni la India están dispuestas a protestar contra Rusia (…)
- «En realidad, la mayoría de los países apoya a Rusia contra el acoso de Occidente: el abismo entre la posición occidental y la del resto del mundo no puede ser más profundo (…) Por lo tanto, es crucial que los occidentales saquen buenas enseñanzas de Georgia. Tras el hundimiento de la URSS, los pensadores occidentales suponían que Occidente nunca tendría que hacer concesiones políticas, que podría imponer sus condiciones. (…) En la actualidad, Occidente debe rendirse a la evidencia: la población total de Estados Unidos, la Unión Europea y “Australasia” (Australia y Nueva Zelanda) es de 700 millones de personas, es decir, alrededor del 10% de la población mundial. El 90% restante está pasando del estatuto de objeto al de sujeto de la historia mundial. (…) La auténtica cuestión estratégica es dilucidar si el reto principal proviene del mundo musulmán o de China. Desde el 11 de septiembre de 2001, Occidente ha actuado como si fuera el mundo musulmán. Pero en vez de diseñar una estrategia a largo plazo para ganar la confianza de 1.200 millones de musulmanes, Occidente, sin reflexionar, ha arremetido contra el mundo musulmán. De ahí los fracasos anunciados en Afganistán e Iraq y la creciente hostilidad del mundo musulmán. (…)» (9).
Mahbuani concluye:
«Los pensadores occidentales deben decidir cuál es el verdadero problema a largo plazo. Si es el mundo musulmán, Estados Unidos debe dejar de inmiscuirse en la esfera geopolítica rusa y establecer un diálogo permanente con China. Si es China, EEUU debe adherir a su causa a Rusia y al mundo musulmán y resolver la cuestión palestina-israelí, lo que permitirá a los gobiernos de los países musulmanes colaborar más estrechamente con los occidentales en la lucha contra Al Qaeda. (…) Pero la ausencia de una estrategia mundial coherente a largo plazo y la incapacidad de asumir los compromisos geopolíticos son los principales obstáculos para llegar a un orden mundial estable» (9).
Llega a la conclusión, en definitiva, de que la existencia de la OTAN, en muchos aspectos, constituye un peligro para la paz mundial si su permanencia tiene el objetivo de proseguir su «misión» en nombre del mundo libre. Entonces, la OTAN seguirá «normalizando» a los recalcitrantes en beneficio del Tío Sam «Bussines as usual» (los negocios de costumbre). Así va el mundo; Estados Unidos se ocupa de cocinar y Europa está ahí para hacer la limpieza y el servicio de intendencia. Así, se entiende la reacción de Rusia, a quien se enterró demasiado deprisa, y que con el «episodio-prueba de Georgia» ha demostrado a Europa que su potencial permanece intacto. Después quedan los condenados de la tierra a quienes sus pasados coloniales dejaron exhaustos y no consiguen salir del atolladero ya que son los guardianes, para su desgracia, de codiciados recursos mineros y petroleros. Las diversas misiones instaladas allí tienen el papel de reprimir los movimientos y mantener sometidos a los pueblos revoltosos.
Notas:
(1) Hubert Védrine, «Pourquoi il faut s’opposer à une France atlantiste?» Le Monde, 5 de marzo de 2009.
(2) C. E. Chitour, «L’empire américain se met en place», L’Expresion, 10 de abril de 2008.
(3) Ron Paul, Intervención en el Congreso. Antiwar.com, 1 de abril de 2008.
(4) Serge Halimi «A quoi sert l’OTAN?», Le Monde diplomatique, Marzo de 2009.
(5) Rue89
(6) Serban Papacostea, «Quand l’OTAN supplante l’ONU», Courrier International, 4 de septiembre de 2008.
(7) «Moscou devient le QG d’un bloc militaire anti-OTAN», Komersant, 8 de septiembre de 2008.
(8) Reopen911
(9) Kishore Mahbubani, «Pour l’Occident la Géorgie est une leçcon», Courrier International, 28 de agosto de 2008.
Chems Eddine Chitour es profesor de la Escuela Politécnica Superior de Argel.
Texto original en francés: http://www.oulala.net/Portail/
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