jueves, 16 de abril de 2009

Guerras regionales y declive del imperio de EEUU : 6 PARTE

por James Petras*

El régimen de Obama, la Configuración del Poder Sionista y el Oriente Medio

En la peor crisis económica desde la Gran Depresión de 1930 y teniendo que hacer frente a un déficit presupuestario de 1.700 billones de dólares y a unos 8,1 millones de trabajadores desempleados en marzo de 2009 (BBC News, 6 de marzo de 2009), cifras que se espera se dupliquen a finales de año, la administración Obama ha aumentado los gastos militares, los conocidos y los ocultos, a más de 800.000 millones de dólares, un aumento de un 4% sobre el presupuesto del anterior régimen belicista de George W. Bush.

El objetivo clave de la expansión militar estadounidense se centra en Oriente Medio y en el sur de Asia, con una población que abarca cientos de millones de personas, mayoritariamente musulmanas y pro palestinas, que se oponen a las políticas coloniales de Israel y a la actual ocupación militar estadounidense de los países musulmanes en la región. La fuerza motriz tras el militarismo estadounidense en Oriente Medio se encuentra en los funcionarios y asesores judíos/sionistas que ocupan puestos gubernamentales estratégicos y están asesorados y alentados por una multiplicidad de importantes organizaciones “cívicas” y políticas judías estadounidenses, un ejército de editores, académicos, editoriales, periodistas y propagandistas empotrados en todos los medios de comunicación de masas y dedicados a promover sistemáticamente los intereses del Estado de Israel.

Un análisis cuidadoso del régimen de Obama pone de manifiesto el alto grado de penetración sionista y proporciona una base empírica para entender la escalada militar estadounidense en Oriente Medio, a pesar de la catástrofica situación de la economía interna. Las cruzadas combatientes de Israel contra los musulmanes agudizan el empobrecimiento masivo de la población estadounidense. Nada demuestra más la fortaleza arrogante de la Configuración del Poder Sionista (ZPC) que su capacidad para promover una agenda bélica en Oriente Medio pasando por encima de las necesidades de 350 millones de estadounidenses, la bancarrota de sus 500 corporaciones Blue Chip y sus cinco bancos principales, por no mencionar los más de 50 millones de trabajadores estadounidenses que no tienen acceso a la atención sanitaria.

La Configuración del Poder Sionista de Israel y las guerras regionales

El poder sionista-israelí sobre la política exterior de Obama, especialmente en los asuntos de Oriente Medio relacionados con las ambiciones hegemónicas de Israel ya era evidente en el período anterior a su toma del poder y en sus primeros meses como presidente. Una investigación empírica de las acciones y posiciones del régimen de Obama muestra el poder de la configuración del poder sionista estadounidense:

1. La bestial invasión de Gaza por Israel, en la que masacró a más de mil civiles, la mayoría mujeres y niños, y destruyó una inmensa proporción de la infraestructura civil, así como el brutal bloqueo para matar de hambre a toda una población de 1,5 millones de personas y la respuesta de EEUU, son buenos ejemplos. El régimen de Obama y todo el liderazgo del Partido Demócrata aprobaron sin reservas la masacre y se negaron a exigir un nivel mínimo de responsabilidades a los dirigentes militares y civiles de Israel por sus crímenes. Se negaron a pedir el fin del criminal bloqueo israelí por tierra y mar que impidió la entrada de alimentos básicos como el arroz y de materiales esenciales para poder llevar a cabo cualquier reconstrucción. El liderazgo israelí rechazó con arrogancia la sugerencia de la Secretaria de Estado de EEUU, Clinton, de suavizar el bloqueo, sin que Obama diera ni la menor respuesta. Los continuos ataques militares de Israel contra el pueblo de Gaza están apoyados por el régimen de Obama-Clinton-Gates.

2. La expansión que lleva a cabo Israel de sus asentamientos ilegales en la ocupada Cisjordania y la masiva expropiación de casas y propiedades en el Jerusalén Este árabe, así como la continua destrucción de hogares, son otros tantos ejemplos. EEUU se ha limitado a reiterar su posición acerca de la solución de los “dos Estados”. El muy leve cuestionamiento planteado con anterioridad por Clinton con respecto a la expansión de los asentamientos coloniales en la tierra ocupada por Israel, se encontró con el mismo rechazo del estado judío sin que tuviera consecuencia alguna en las relaciones entre Israel y EEUU.

3. Israel condenó la conferencia internacional antirracista celebrada en Durban, Sudáfrica, por sus críticas al sionismo israelí como forma brutal de racismo. Cuando un sector del régimen de Obama propuso enviar una delegación estadounidense a la reunión preparatoria, en la que se iba a discutir el orden del día, la ZPC movilizó de inmediato a sus activistas y el régimen de Obama capituló. EEUU y otros Estados europeos retiraron a sus participantes y condenaron la reunión de Durban por “antisemita”, repitiendo todos como papagayos la posición israelí.

4. Israel y sus seguidores estadounidenses insistieron para que Obama nombrara a destacados sionistas como sus más estrechos asesores y planificadores políticos en los puestos estratégicos encargados de las negociaciones con Siria e Irán, a fin de asegurarse de que todo lo que se lleve a cabo se ajuste a la propia posición del Estado israelí. Con este objetivo, echaron por tierra el nombramiento del General de la Marina retirado Anthony Zinni, por su conocida independencia frente a los dictados israelíes.

El grotesco reparto, aparte del General Zinni, y el nombramiento por parte de la administración del más “leal” agente de Israel en Oriente Medio, Dennis Ross, como “negociador” estadounidense con Irán, significa que la agenda bélica israelí de bloquear y atacar a Irán será la que predomine en cualquier decisión que se tome. Ross, conocido también como el “defensor de Israel”, no cuenta con la confianza de los gobiernos de Oriente Medio ni de Irán debido a su pasada posición como descarado partidario de Israel bajo la anterior administración de Clinton.

Incluso el hecho de que Ross haya trabajado para un think tank israelí dirigido y financiado por el gobierno de Israel, que le convirtió en un agente no declarado del estado judío, no logró impedir su nombramiento. Entre el grupo de sionistas que habitan en el aparato de la política exterior del régimen de Obama, la Secretaria de Estado Clinton ha nombrado a Jeffery Feltman Subsecretario de Estado para los Asuntos de Oriente Próximo, y a Daniel Shapiro, del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, para encabezar las negociaciones con Siria (BBC News, 7 de marzo de 2009).

Los nombramientos de sionistas para los puestos de importantes negociadores asegurarán que los pocos movimientos necesarios para poder efectuar intercambios y concesiones recíprocas que pudieran entrar en conflicto con las ambiciones regionales de Israel, no van a tener lugar con Obama. El nombramiento por el régimen de Obama de importantes sionistas favorables a Israel y de bien conocidos seguidores de Ante Todo, Israel que no son judíos en todos los puestos políticos y de análisis importantes, con la efímera excepción de Charles Freeman para encabezar el Consejo Nacional de Inteligencia (véase más abajo), garantiza que será Tel Aviv quien seguirá formulando la política estadounidense hacia Oriente Medio.

5. La política israelí en Oriente Medio se centra en dos vectores:

a) Apalancar a sus agentes para dirigir las 51 Organizaciones Estadounidenses Judías Más Importantes que configuran la política estadounidense para destruir a los adversarios de Israel (como Irán), proporcionando cobertura propagandística y diplomática y ayuda militar en sus invasiones y ataques contra Siria, Líbano y la ocupada Palestina (Cisjordania/Gaza), preparando y promoviendo sanciones económicas junto a deliberadas acciones bélicas contra objetivos de Israel, entre los que figuran Irán, Hamás, Hezbolá, Sudán y Somalia.

b) Dividir y conquistar a sus adversarios a través de negociaciones y regateos diplomáticos. En los últimos años Israel, con el apoyo de EEUU, ha dividido con éxito a libaneses (la élite de Beirut frente a Hezbolá), a palestinos (la OLP/AP contra Hamás), a iraquíes (kurdos frente a árabes), a sudaneses (secesionistas de Darfur frente a Jartum) y lo más importante de todo, a estadounidenses (las élites de Ante todo, Israel frente al pueblo estadounidense).

El gobierno israelí, incapaz de precipitar un ataque aéreo estadounidense contra Irán ni de conseguir su colaboración para un primer ataque, de forma directa y también a través de sus partidarios en EEUU, ha promovido una nueva política en busca de la ruptura de la alianza entre Irán y Siria. El régimen Clinton-Obama, siguiendo las directrices de Israel, ha llevado a cabo conversaciones con Damasco.

El objetivo de los negociadores estadounidenses es ofrecer un mayor reconocimiento diplomático y concesiones económicas a Siria a cambio de que ésta rompa con Irán, con Hezbolá y con Hamás. Para asegurarse de que se defiendan los intereses israelíes y de que no haya concesiones territoriales (como la ilegal ocupación colonial israelí de territorio sirio en los Altos del Golán), el régimen de Obama ha nombrado a dos importantes sionistas estadounidenses, Feltman y Saphiro, para que dirijan las “negociaciones”. La táctica diplomática hacia Siria que Israel ha venido desarrollando de forma intermitente y “secreta”, ahora asumida por su protegida estadounidense, la Secretaria Clinton, hace tiempo que fracasó debido a la ausencia de voluntad por parte de Israel de hacer cualquier concesión territorial frente al poder político de sus colonos y a su incapacidad para abrirse al mercado occidental y a las oportunidades de inversión. El régimen de Obama proseguirá los objetivos de Israel de “neutralizar” a Siria como base política de apoyo a los dirigentes de Hamás y como vínculo logístico entre Irán y Hezbolá en el sur de Líbano.

6. El aspecto fundamental, a escala más sostenida, de la campaña militar, política y mediática en la que están implicadas todas las organizaciones judías importantes, lobbies sionistas, frentes, legisladores y altos funcionarios del gobierno, ha sido y sigue siendo el debilitamiento y la destrucción de Irán. La oposición a la política de confrontación de la Configuración del Poder Sionista se localiza en todos los sectores del gobierno, incluidos los servicios de inteligencia, el ejército estadounidense, los oficiales de carrera del Departamento de Estado y muchos ex altos funcionarios. Los sionistas han triunfado más allá del más ambicioso de sus sueños.

El sionista derechista David Frum (que escribió los discursos más belicistas para el ex presidente Bush y que incluyó a Irán como el elemento principal del “Eje del Mal”) y el fanático sionista y funcionario del Tesoro, Stuart Levey, han estado y continúan estando a la vanguardia de quienes quieren reforzar y extender las sanciones económicas y boicots secundarios contra la banca, el comercio y las inversiones iraníes. Todos los aspectos de la legislación y la política relativas a Irán se supervisan estrechamente y a menudo se formulan por el lobby judío pro Israel. Como consecuencia, los esfuerzos de los políticos estadounidenses que tratan de llegar a acuerdos con Irán en asuntos de interés estratégico se han visto saboteados exclusivamente por los partidarios de Ante Todo, Israel. Lo que se expone a continuación ilustra bien el caso:

a) Justo después del 11 de septiembre de 2001, Irán apoyó el ataque estadounidense contra los talibanes y desempeñó un papel importante en la estabilización de la mitad oriental de Afganistán, especialmente de Herat; apoyó el derrocamiento de Saddam Hussein, aunque se opuso a cualquier ocupación militar a largo plazo de EEUU en Iraq. Influyentes agentes sionistas, de dentro y fuera del régimen de Bush, rechazaron y bloquearon con toda eficacia cualquier consideración por parte de Washington de la oferta de Irán sobre un acuerdo mutuo de seguridad. A pesar de las declaraciones de algunos elementos del alto mando del ejército estadounidense que reconocían el importante papel de Irán al facilitar las invasiones estadounidenses de Afganistán e Irán, no se ofreció ni una concesión recíproca a Irán.

En vez de hacerlo, todo el “estado” sionista dentro del Estado de EEUU lanzó una serie de medidas de castigo, haciéndose eco de la hostilidad israelí hacia Irán, que incluían el establecimiento y entrenamiento de escuadrones de la muerte a través de la frontera para asesinar a funcionarios iraníes, tanto en las fronteras iraquí como afgana-pakistaní. Israel pidió sanciones más duras: el AIPAC elaboró la legislación para implementar sanciones severas y sus títeres en el Congreso firmaron en comandita y aseguraron la aprobación de la Cámara. Los sionistas colocados en el Tesoro pusieron en marcha las medidas necesarias y los funcionarios de Ante Todo, Israel en el Departamento de Estado estadounidense presionaron a los gobiernos europeos para que hicieran lo mismo. El régimen israelí, a través de su red universal, lanzó una exitosa campaña mediática contra el programa de energía nuclear, totalmente legal y estrechamente controlado, de Irán.

La histérica campaña de propaganda sionista se desarrolló con una intensidad que sobrepasó incluso su anterior agresivo ataque contra Iraq. Todo el aparato sionista-judío se esforzó por colocar a EEUU en una senda que llevaba hacia una nueva guerra en Oriente Medio al mezclar y confundir la largamente afirmada oposición iraní a las masacres coloniales israelíes contra palestinos y libaneses con una amenaza hacia la supervivencia misma del Estado judío y la seguridad de EEUU frente a un ataque nuclear iraní.

b) Dieciséis agencias de inteligencia estadounidenses publicaron un informe en noviembre de 2007 con unas Estimaciones de Inteligencia Nacional sobre Irán, que cuidadosa y sistemáticamente rechazaban las acusaciones israelíes y sionistas contra el programa de energía nuclear de Irán. El informe descartaba absolutamente cualquier acusación de que actualmente Irán estuviera desarrollando armas nucleares, y mucho menos en fase avanzada…. En respuesta a la “herejía” del establishment de la inteligencia estadounidense, la Configuración del Poder Sionista impulsó una nueva vuelta de tuerca y, en el momento en que se eligió a Obama, se las arregló para convencer a la administración entrante de que aceptara las mentiras israelíes sobre la “amenaza nuclear” iraní y creó sus propias Estimaciones de Inteligencia Nacional (NIE) “revisadas” para plasmar en ellas sus objetivos políticos.

c) El régimen de Obama, enfrentado a una guerra de contrainsurgencia fracasada en Afganistán, se ha vuelto hacia Irán, una vez más, en busca de apoyo. El lobby, para asegurarse de que no se produzca ninguna negociación significativa que lleve a concesiones recíprocas, se aseguró el nombramiento del fanático pro Israel Dennis Ross para encabezar el equipo. En el verano de 2007, Ross fue el coautor de un extraordinario informe “político” sobre Irán que abogaba por sanciones más duras, incluyendo un bloqueo naval total, una escalada del embargo aéreo y terrestre y un inevitable ataque militar. Bajo la tutela sionista, Obama amplió las duras sanciones económicas contra Irán en febrero de 2009, logrando que Teherán no tomase en serio su muy publicitada oferta de marzo de 2009 de abrir un nuevo capítulo en las relaciones irano-estadounidenses (Financial Times, 23 de marzo de 2009). Cualquier pro-forma que pudiera producirse (si es que se produce alguna) entre EEUU e Irán será automáticamente transmitida, filtrada, censurada y sometida a la aprobación final de Israel.

7. Israel, sus políticos estadounidenses y sus partidarios en el Congreso han estado a la vanguardia de la feroz propaganda antimusulmana y antiárabe de la agresión “diplomática” y militar. El régimen de Obama refleja su omnipresente influencia. A pesar del fracaso de la guerra de Afganistán y de la creciente oposición masiva en la región, a pesar de la catastrófica crisis interna, Obama ha aumentado el presupuesto militar, ha incrementado el número de tropas estadounidenses (sin ningún apoyo europeo) y ha ampliado la guerra al territorio pakistaní, bombardeando a diario los pueblos pastunes antiestadounidenses en Pakistán.

La ZPC y su delegación de compañeros de viaje en el Congreso han cogido por sorpresa a millones de ciudadanos estadounidenses, especialmente demócratas, que votaron por Obama como el “candidato de la paz” y ahora se encuentran con una prolongada presencia a gran escala de tropas estadounidenses en Iraq, una escalada en Afganistán, bombardeos estadounidenses en el interior de Pakistán y buques de guerra, portaviones y submarinos nucleares frente a las costas de Irán. El poder sionista hizo caso omiso de todo el aparato de la Inteligencia Nacional de EEUU y de los votantes estadounidenses en lo relativo a Irán y promete incluso mayores confrontaciones con Dennis Ross al frente.

8. Israel está desahuciando a la fuerza de Jerusalén a miles de palestinos, que residen allí desde hace muchas generaciones, en su empeño por judaizar, limpiar étnicamente y anexionarse toda la ciudad, en oposición a las demandas de la Unión Europea, la opinión mundial, el derecho internacional y cualquier “solución de dos Estados” propuesta por todos los presidentes de EEUU, incluido Obama, en los tres últimos decenios (The Guardian, Londres, 7 de marzo de 2009). Bandas destructoras de judíos se dedican con ahínco a arrasar con bulldozer los hogares de las familias palestinas, mientras la Secretaria de Estado Hillary Clinton prometía apoyo incondicional a Israel y, como de pasada, comentaba que la limpieza étnica y los desalojos no “ayudaban mucho” (ibid).

Obama y Clinton ignoran desvergonzadamente las fuertes objeciones presentadas por los dirigentes de congregaciones religiosas cristianas y musulmanas que representan a muchos cientos de millones de fieles. Las organizaciones judías estadounidenses más importantes y todo el liderazgo sionista en el Congreso, incluido el acérrimo partidario de Ante Todo, Israel, el senador Joseph Lieberman, apoyan con el mayor entusiasmo el aval prestado por el régimen de Obama a la limpieza étnica israelí (Boston Globe, 9 de marzo de 2009).

9. En su intento de controlar totalmente todos los posibles o potenciales nombramientos que puedan afianzar las posiciones de Israel, la ZPC lanzó con éxito una masiva campaña difamadora nacional para bloquear el nombramiento del veterano diplomático y funcionario de inteligencia estadounidense Charles Freeman, uno de los pocos no sionistas (o gentiles, si vamos al caso) para el puesto de presidente del Consejo Nacional de Inteligencia.

Desde el primer momento en que los “informadores sionistas colocados dentro” filtraron la propuesta para nombrar a Freeman, la ZPC se lanzó a un ataque frontal: escribieron artículos injuriosos atacando a Freeman, un veterano funcionario que sirvió en sucesivas administraciones estadounidenses desde los tiempos de Richard Nixon, que aparecieron publicados en los periódicos y revistas más importantes y que se retransmitieron en los principales programas de radio y televisión. La AIPAC se dirigió a su establo de congresistas sionistas dirigidos por el representante Eric Cantor para que reunieran a la manada habitual de cómplices electos en deuda con la financiación sionista de sus campañas.

Diez representantes estadounidenses pidieron que el director de la Inspección General de la Inteligencia Nacional: “Investigara minuciosamente la pasada relación del Sr. Freeman con el reino de Arabia Saudí y examinara a los donantes del Consejo Político para Oriente Medio (un think tank ubicado en Washington encabezado por Freeman)” (Financial Times, Londres, 7 de marzo de 2009, pág. 3). Todo el liderazgo republicano dirigido por el “azote” de la Cámara Cantor corrió llevando el balón de la ZPC despellejando a Freeman y a sus partidarios, para quienes también se pidió castigo. Obama, enfrentado al violento ataque sionista, capituló sin un quejido. “La Casa Blanca no hace comentarios” (ibid).

El Poder Sionista se trabajó a ambos partidos políticos. “Steve Israel (¡qué nombre tan apropiado!), un demócrata del Panel de Supervisión de las Inteligencias Selectas de la Cámara, escribió a Mr. Maguire (el Inspector General) sobre las, al parecer, perjudiciales declaraciones públicas hechas por el propuesto presidente del Consejo Nacional de Inteligencia (Charles Freeman)” sobre la guerra de Israel contra Líbano durante el verano de 2006 y su inacabable represión de palestinos bajo su ocupación. Ni un solo sector del gobierno, ni un solo nombramiento, escapa al ojo crítico de la estructura de poder judío pro Israel en EEUU y de su establo de obedientes miembros no judíos del Congreso.

El éxito sionista al purgar a Freeman del nombramiento para dirigir el Consejo Nacional de Inteligencia es un esfuerzo para evitar una repetición del revés de inteligencia más importante en su propaganda contra Irán en 2007. Fue entonces cuando dieciséis agencias de inteligencia estadounidenses publicaron su Estimación de Inteligencia Nacional sobre el programa de armas nucleares de Irán, socavando totalmente las proclamas estadounidenses e israelíes de que Irán estaba produciendo material nuclear a nivel de armamento y que era cuestión de “meses” que pudiera fabricar armamento nuclear.

La NIE forzó a la ZPC a lanzar un ataque furioso sobre sus hallazgos y sobre las agencias profesionales de inteligencia para sostener la campaña de Israel que trataba de empujar a EEUU a una guerra contra Irán. El objetivo central de la campaña dirigida por los sionistas en el Congreso contra Freeman era utilizar la “investigación” para acosar y socavar su defensa independiente, profesional y experta de un enfoque imparcial. Al etiquetarle de pro árabe y pro Hamás (con implicaciones de vínculos con el terrorismo), forzaron la retirada de su nombramiento a favor de un funcionario dispuesto a manipular la inteligencia para ajustarse a los objetivos israelíes.

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